Hola, bienvenido o bienvenida al episodio 715 de Cómo usar apps. Soy Rodrigo Lagos y hoy hablaremos con Montserrat Torrico sobre cómo emprender con inteligencia artificial, construir la mentalidad correcta y crear contenido que sí llega a la persona indicada.
Antes de empezar, te recuerdo que están abiertas las inscripciones para la escuela de creadores con IA, donde puedes aprender a crear contenido y productos digitales de forma práctica. https://www.skool.com/escuela-de-creadores-ia/about
Hace unos días me senté a grabar un episodio de Cómo Usar Apps con Montserrat Torrico, una ingeniera y emprendedora chilena que forma parte de nuestra comunidad. Veníamos a hablar de inteligencia artificial y de proyectos digitales, pero la charla se fue para un lado más profundo: por qué tanta gente con talento igual no arranca, y qué es lo que de verdad marca la diferencia cuando querés vivir de lo tuyo. Te quiero contar lo que me dejó, porque hay varias ideas que capaz te sirven tanto como me sirvieron a mí.
El entorno es más fuerte que tu voluntad
Hubo una frase de Montserrat que se me quedó grabada: el entorno es más fuerte que tu voluntad. Podés ser inteligentísimo, tener buenas ideas y un potencial enorme, pero si a tu alrededor lo único que escuchás son cosas negativas sobre el dinero, sobre los que emprenden, sobre «los empresarios», todo eso se te va metiendo en la cabeza. Y sin darte cuenta dejás de querer avanzar, o si avanzás lo hacés sintiéndote amenazado.
Ella hizo algo bastante radical para romper con eso: hace unos años borró todas sus redes sociales. Instagram, Facebook, todo. Cuando se abrió cuentas nuevas, empezó a seguir únicamente a emprendedores, porque necesitaba que su mente empezara a creer que ese mundo no solo era posible, sino que era lo normal. Y con el tiempo eso que primero fue una realidad virtual se volvió una realidad física: empezó a conocer emprendedores en persona, hasta terminó armando un negocio con un vecino. Primero lo creó adentro, después lo vio afuera.
Yo la entiendo perfecto, porque a mí me pasó algo parecido de muy chico. Me fui de mi casa a los 16, dejé un pueblo y me fui a la ciudad sin tener idea de nada. Trabajé llevando desayunos a las oficinas, después me metí en la música y en las clases de baile, y de a poco fui armando otra vida. Si me hubiese quedado en el entorno en el que estaba, por más cariño que le tenga a mi familia, difícilmente hubiese terminado emprendiendo. A veces esa inconsciencia de decir «me voy» es una bendición.
El rechazo no es algo personal
Otra cosa que Montserrat aprendió, y que trabajó durante años, es a no tomarse el rechazo como algo personal. Ella lo resume en dos frases que me encantaron: el no es una nueva oportunidad y después de ocho no vienen doce. Cuando alguien te dice que no, no significa que no servís; significa que a esa persona, en ese momento, no le interesó tu producto. Nada más.
Y de ahí sale algo que en la comunidad repito todo el tiempo: esto es un juego de números. De ocho publicaciones que no funcionan, dos después se hacen virales. Nadie acierta siempre. La clave es equivocarse rápido para aprender rápido, subir la cantidad de intentos y, con eso, subir las probabilidades de que algo salga bien. El que se frustra al primer no, se queda afuera. El que sigue, tarde o temprano encuentra el sí.
Agarrar la ola en el momento justo
Montserrat también me habló de algo que aprendió leyendo a Robert Kiyosaki y su clásico Padre Rico, Padre Pobre: la plata está en agarrar la oportunidad cuando recién aparece, cuando sos de los primeros. Si dejás pasar el tiempo, cuando querés entrar ya llegaste tarde. Ella lo vivió con una app de viajes que era la primera y la única en su rubro, pero que se durmió con el marketing y terminó comida por la competencia. Ser primero no alcanza: hay que ser primero y rápido.
A mí me tocó del otro lado. La suerte me encontró haciendo un canal de tecnología justo cuando empezaba a hablarse de inteligencia artificial, en una época en la que casi ni sabía bien qué era ChatGPT y las primeras imágenes generadas apenas se parecían a una cara. Estaba parado sobre la ola en el momento justo. Por eso en la comunidad hacemos siempre el mismo ejercicio: mirar qué tendencia está explotando afuera, en Brasil o en Estados Unidos, y detectar si en nuestro mercado todavía nadie la está aprovechando. Ahí está el océano azul. Eso sí, hay que tener el ojo afinado: si llegás demasiado temprano tampoco hay con qué sostenerlo, y si llegás tarde te pasan por arriba.
Acá entra la inteligencia artificial
En algún momento le pregunté qué cambió para ella con la IA, y su respuesta fue clara: hoy es una habilidad obligatoria. Ya no es opcional. Sea lo que sea a lo que te dediques, tenés que estar presente y creando contenido. Hasta un médico necesita estar en redes, porque cuando alguien lo recomienda, lo primero que hace el paciente es buscarlo en Instagram para ver qué comparte.
Y ahí Montserrat dijo la frase que le da nombre a todo esto: hoy todos estamos en el negocio de la atención. Gana el que se muestra. Podés haber sido el mejor de tu universidad, pero si no hacés contenido, nadie te va a ver. Es duro, pero también es liberador saberlo. La IA entra justo en ese punto, porque te permite crear más y más rápido, y publicar al ritmo que hoy exige el algoritmo. El que publica una vez por semana pierde contra el que publica diez.
Ahora bien, hay un matiz que para mí es clave y que también hablamos: no se trata de tirar contenido a lo loco. Un contenido con dirección es mucho más efectivo que un contenido viral sin rumbo. Si tenés claro quién es tu cliente ideal, a quién le hablás y qué le ofrecés, el algoritmo termina llevándote a la gente correcta. La IA te da velocidad; la estrategia te da puntería.
Del episodio al modelo de negocio
Como el podcast es justamente uno de los proyectos que trabajamos en la comunidad, aprovechamos para desarmar su modelo de negocio, que es más grande de lo que parece. Un episodio no termina cuando apagás el micrófono. Ese mismo audio lo podés pasar a texto y convertirlo en un artículo de blog, que trabajado con SEO hace que te encuentren en Google. De ahí podés sumar un newsletter para escribirle directo a tu audiencia, y construir comunidad alrededor.
Después está la monetización más conocida: el AdSense de YouTube y de las redes, los patrocinios de marcas, los links de afiliados cuando tu invitado o vos recomiendan un producto, tus propios productos digitales, el merchandising e incluso un libro armado con lo mejor de todas tus entrevistas. A Montserrat le encantó una idea que le tiré: hacer esas mismas entrevistas en vivo, en un salón, con la gente pagando la entrada para verlas. Un podcast bien pensado es varios negocios al mismo tiempo. Y lo mejor es que, si elegís bien el tema, es evergreen: los problemas de la gente se repiten siempre, así que el contenido no caduca. Esto es precisamente lo que trabajamos paso a paso en la Escuela de Creadores con IA, en los talleres en vivo de los sábados, donde armamos este tipo de sistemas sin necesidad de ser influencer ni figura pública.
Si estás en cero, por dónde empezar
Al final le pregunté qué consejo le daría a alguien que arranca de cero, y su respuesta enganchó con todo lo anterior: te convertís en el promedio de las cinco personas con las que más te juntás. Si tus cinco amigos emprenden, vas a emprender. Si ninguno lo hace, difícilmente lo hagas vos. Por eso, si todavía no arrancaste, mirá tu entorno: probablemente nadie cerca tuyo esté emprendiendo. Y el primer paso no es físico, es mental. Es elegir qué leés, qué mirás, a quién seguís y a quién dejás de seguir.
Esa es, para mí, la razón más importante para meterse en una comunidad: no es solo aprender a usar herramientas, es rodearte de gente que ya está haciendo lo que vos querés hacer, hasta que tu propia cabeza deja de dudar de que sea posible. Si te está haciendo ruido esto y querés probarlo por dentro, en la Escuela de Creadores con IA tenés siete días de prueba gratis para ver si es para vos. A veces alcanza con cambiar de entorno para que todo lo demás empiece a moverse.
Gracias, Montse, por la charla. Y a vos, que estás del otro lado, nos escuchamos en el próximo episodio.
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