Hola, bienvenido o bienvenida al episodio 720 de Cómo usar apps. Soy Rodrigo Lagos y hoy hablaremos sobre por qué elegí los negocios online y cómo la IA cambió las reglas del juego.
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Por qué elegí los negocios online y cómo la IA cambió las reglas del juego
Hay días en los que me pongo a pensar en todo lo que probé antes de llegar hasta acá, y siempre termino en el mismo lugar: los negocios online. No es una postura ideológica ni una frase de marketing. Es el resultado de haber mirado otras opciones, haberlas evaluado con honestidad y haber entendido, casi siempre por experiencia propia, por qué no eran para mí. En el episodio 720 de Como Uso Apps te compartí esa reflexión y quiero dejarla escrita acá, porque creo que a mucha gente le pasa lo mismo: mirás para el costado, te tienta una idea nueva, y después la realidad te devuelve al camino que ya venías construyendo.
La idea que me tentó: vender celulares
Hace un tiempo empecé a investigar cómo funcionaba el negocio de la venta de celulares. Lo vi como una oportunidad interesante, y en realidad no lo estaba pensando tanto para mí sino para mi mamá, que quiere emprender en algo y todavía no sabe bien en qué. A ella los negocios tradicionales le resultan más cercanos, porque el tema de la tecnología no se le da del todo bien. Así que me puse a buscar modelos que se pudieran arrancar desde casa, que fueran simples de operar y que dejaran un buen margen.
Los celulares cumplían con todo eso. Dejan un margen de beneficio muy bueno, tienen mucha rotación y podés empezar vendiendo directamente por redes sociales, coordinando la entrega en el momento. Sobre el papel, cerraba. Yo ya venía con la idea medio armada en la cabeza.
El clip que me hizo bajar la persiana antes de abrirla
Ese mismo día, de pura casualidad, vi un clip en internet. Yo casi no consumo noticias, así que fue justo eso, casualidad. Era un chico joven, no debía tener más de veinticinco años, que había acordado la entrega de unos celulares en una estación de servicio. No fue una venta: le tendieron una trampa, le hicieron una cama y lo terminaron robando.
Ver eso el mismo día en que estaba entusiasmado con la idea me ordenó la cabeza de golpe. No es que un caso aislado defina un modelo de negocio entero, y lo digo con total sinceridad: hay gente que vive muy bien de eso y lo hace con todos los recaudos. Pero a mí me sirvió para entender qué tipo de riesgo estaba dispuesto a asumir y cuál no. A partir de ahí lo di prácticamente por descartado.
El teléfono que me robaron en la recepción
Y me acordé de algo que había vivido yo. Cuando tenía una escuela de baile, muchas veces hacía de recepcionista en los horarios en los que no había nadie más cubriendo. Daba una clase por la mañana, que era la que menos participantes tenía, y después me quedaba en la recepción con la computadora estudiando producción musical, que era lo que me interesaba en esa época. Si venía alguien a pedir información, lo atendía.
Hubo un momento en el que empecé a darme cuenta de algo incómodo: estaba solo, entraba cualquiera, y yo estaba absolutamente expuesto. Una vez entraron a preguntarme por los horarios, me di vuelta para darles la información y cuando se fueron el celular ya no estaba. No era un teléfono caro, pero tenía cosas importantes adentro.
Ese recuerdo, sumado al clip, me terminó de confirmar algo que ya venía intuyendo: el negocio tradicional, más allá de que sea más seguro o más inseguro según el rubro y la zona, no me termina de convencer. Lo mío es lo digital y trabajar desde mi casa. Eso lo tengo clarísimo y no lo cambiaría por nada.
Igual, la tentación de mirar siempre está
Sería deshonesto de mi parte decirte que nunca me pica la curiosidad. Me pasa seguido, y hay una razón concreta. Cuando aprendés a moverte bien en las redes sociales y lográs alcance y tráfico de forma consistente, empezás a pensar en todo lo que podrías hacer con eso. Podrías potenciar muchísimo un negocio físico, podrías montar algo propio en paralelo, podrías aplicar lo que sabés de lo digital a lo presencial y multiplicar los resultados.
Es una posibilidad real. Y sin embargo, siempre termino dejándola de lado. Sobre todo ahora, que la inteligencia artificial hizo que lo digital sea todavía más ágil, más barato y más divertido de operar.
Lo que la inteligencia artificial cambió en mi forma de trabajar
Te doy ejemplos concretos de este último tiempo, porque creo que se entiende mejor así que con teoría.
Este fin de semana estuve armando una página web. Le pasé un prompt a Claude, me devolvió el HTML completo, lo pegué con las imágenes, las fuentes, los botones, todo, y quedó impresionante. No solo el maquetado: también me mejora los textos y los copies. Tengo un prompt largo donde relleno un par de datos y me devuelve un mensaje detallado y bien apuntado a mi cliente ideal.
También lo uso para analizar las métricas de mis cuentas de Instagram, Facebook y el resto de las redes. Y hay algo que está muy bueno: podés instalarte una extensión en el navegador y pedirle que ejecute tareas directamente en tu computadora. Le pedí que me ayudara a conectar un dominio con el hosting de una página web y lo resolvió solo. Yo había comprado ese dominio en un registrador distinto al que uso siempre y no encontraba dónde estaba el panel de administración. Lo hizo por su cuenta, y encima yo tenía un error de configuración que él mismo corrigió.
A eso le sumo herramientas más chicas pero que uso todos los días. Tengo una extensión de Chrome que me traduce del inglés al español cuando aparece un video sin subtítulos que necesito entender. Y también uso la IA para analizar mis campañas de Meta; de hecho, llegué a lanzar campañas completas trabajando con Claude.
Cuando pongo todo eso junto, me parece una locura lo que avanzamos.
Antes, crear un producto digital era otra historia
Para dimensionarlo, pensá en lo que costaba hacer un ebook hace unos años. Tenías que leerte todos los blogs del nicho, investigar durante semanas, o comprar PLR, que eran productos ya escritos con derechos de libre uso que después había que maquetar igual. Las imágenes te las tenía que hacer un diseñador. Y si querías la versión en audiolibro, tenías que contratar un locutor.
Hoy todo eso lo resolvés en un rato. Por eso insisto tanto con esto: el que no está aprovechando los beneficios que tenemos hoy con la inteligencia artificial se está perdiendo muchísimo. No es exageración, es una ventana de oportunidad que no siempre va a estar tan abierta. Justamente por eso armé la Escuela de Creadores con IA, donde nos juntamos a usar estas herramientas de verdad: generamos imágenes, videos, productos digitales y contenido para redes, con talleres en directo los sábados y sesiones de preguntas y respuestas los martes. Si querés ver desde adentro cómo trabajamos, podés entrar con la prueba gratuita de 7 días y participar del próximo directo sin compromiso.
Tengo 46 años y ya no busco el mismo tipo de esfuerzo
Quiero ser claro con esto porque no tiene nada que ver con la energía. Trabajo muchísimo y la paso muy bien haciéndolo. Lo que cambió es el tipo de trabajo que estoy dispuesto a hacer. Cuando tenía veinticinco años me tomaba cualquier viaje, iba de un lado al otro sin pensarlo dos veces, y eso hoy ya no me atrae. No porque no pueda, sino porque no me interesa gastar la energía ahí.
Y hay algo más que me parece importante decir. Mucha gente que arranca en esto se desmotiva cuando no ve resultados rápido y termina aflojando. A mí me pasa exactamente al revés: cada vez me gusta más lo que hago y cada vez estoy más agradecido. Creo que la diferencia está en haber encontrado algo que realmente me gusta, no algo que simplemente funciona.
No es solo el dinero: es la flexibilidad y la libertad
Esto es lo que muchas veces queda afuera de la conversación cuando se habla de negocios online. Yo a la calle salgo para ir al médico, al supermercado o cuando me voy de viaje. No tengo que ir a trabajar todos los días a un lugar fijo. Y a veces me olvido de lo valioso que es eso hasta que veo cosas que pasan afuera y me acuerdo.
La libertad geográfica entra en la misma cuenta. Podría vivir en cualquier país y seguir haciendo exactamente lo mismo. Hay que saber ajustarse a las reglas de cada lugar, obviamente, pero el trabajo viaja conmigo. Y eso te abre decisiones que de otra forma no tendrías: hay países con menos inflación, países más seguros, países con otras comodidades. Podés elegir. En mi caso, hoy me gusta mucho estar en mi país y en mi casa, pero si tuviera que moverme no sería un problema: agarro la computadora, un bolsito, y listo.
Lo que me llevo de esta reflexión
No estoy diciéndote que no hagas negocios físicos. Puedo estar equivocado, y de hecho los negocios físicos me siguen gustando. Lo que te estoy compartiendo son pensamientos míos, cosas que me pasan por la cabeza y cosas que ya viví.
Pero si algo tengo claro después de todo este recorrido es esto: la combinación de negocios digitales más inteligencia artificial te da hoy una capacidad de ejecución que hace cinco años era impensable, y la única barrera real que queda es aprender a usar las herramientas. Eso es lo que hacemos todas las semanas en la Escuela de Creadores con IA, y es lo que te invito a probar si venís dándole vueltas a la idea de armar tu propio proyecto online.
Gracias por escuchar el podcast, por suscribirte, por las valoraciones de cinco estrellas en iTunes y en Spotify, y por hacer que este proyecto sea sostenible. Nos escuchamos en el próximo episodio.
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